Las fases de EMDR son 8 y cada una cumple una función concreta: desde recoger la historia clínica hasta reevaluar el recuerdo en sesiones posteriores, pasando por la creación de lugares seguros y la desensibilización mediante estimulación bilateral. Es clave NO omitir ninguna.
Si eres psicoterapeuta y has encontrado dificultades en un proceso terapéutico con algún paciente, conocer bien estas 8 fases puede ser la clave para identificar dónde se ha detenido el proceso y avanzar.
¿Cómo funciona el protocolo EMDR?
El EMDR trabaja sobre el sistema de procesamiento de información innato de la persona.
Cuando vivimos algo que nos supera emocionalmente, como traumas, pérdidas, accidentes o situaciones de abuso, ese sistema puede bloquearse. Entonces el recuerdo queda almacenado con las mismas emociones, sensaciones y creencias del momento original que afecta el presente de las personas.
La técnica usa la estimulación bilateral de atención dual del cerebro (movimientos oculares, sonidos alternados o pequeños toques) para reactivar ese procesamiento interrumpido.
El objetivo es que el recuerdo termine de integrarse como algo del pasado, sin la misma carga emocional.
Para eso el terapeuta debe seguir y cumplir con estas 8 fases.
¿Cuáles son las 8 fases del protocolo EMDR?
El protocolo EMDR se aplica en 8 fases ordenadas. Ninguna se salta: cada una prepara el terreno para la siguiente y, juntas, garantizan que el reprocesamiento se realice con seguridad clínica.
A continuación, cada fase en detalle.
Fase 1: Historia clínica y planificación
El terapeuta recoge la biografía del paciente y elabora un mapa de lo que lo trae a consulta. No se trata solo del síntoma actual: se busca entender qué experiencias previas pueden estar conectadas.
En esta fase se identifican:
- Los recuerdos que actúan como “diana” (los que hay que reprocesar).
- Los disparadores actuales que reactivan ese malestar.
- Los recursos con los que ya cuenta el paciente.
Con esta información, el terapeuta diseña un plan de tratamiento a medida y decide por dónde empezar.
Fase 2:Preparación y Base Segura
Antes de tocar cualquier recuerdo difícil, hay que construir una base sólida. Se trabaja la relación terapéutica y se dota al paciente de recursos de autorregulación emocional.
Uno de los recursos más usados es el “lugar seguro”: una imagen o sensación interna a la que el paciente puede volver si el malestar se dispara durante o entre sesiones.
Esta fase no es un trámite.
Si el paciente no tiene una base mínima de estabilización, el reprocesamiento puede generar más malestar del que se busca resolver, e incluso sensación de retraumatización.
Fase 3: Evaluación del recuerdo
Se elige un recuerdo concreto y se analiza a partir de sus distintos componentes:
- La imagen más perturbadora asociada.
- La creencia negativa que genera (“no soy capaz”, “estoy en peligro”, “no puedo confiar en nadie”).
- La creencia positiva que se busca instalar en su lugar.
- La emoción predominante.
- La sensación corporal asociada.
También se toman dos medidas de referencia, antes de empezar a trabajar:
- El nivel de malestar en la escala SUD (Unidades Subjetivas de Malestar, de 0 a 10).
- La validez de la creencia positiva en la escala VOC (Validez de la Cognición, de 1 a 7).
Estas dos escalas van a acompañar todo el proceso.
Fase 4: Desensibilización
Esta es la fase donde ocurre el reprocesamiento propiamente dicho, y suele ser la más extensa del protocolo.
El terapeuta aplica la estimulación bilateral en tandas (movimientos oculares, sonidos alternados o toques), mientras el paciente mantiene el recuerdo en mente.
Después de cada tanda, se detiene brevemente y se le pregunta qué le vino a la mente: puede ser una imagen, un pensamiento, una emoción o una sensación nueva.
El proceso se repite, dejando que el paciente asocie libremente entre distintos recuerdos, pensamientos o sensaciones, hasta que el nivel de malestar (SUD) baja de forma significativa.
Lo ideal es llegar a 0, aunque en algunos casos se acepta 1 si tiene sentido clínico.
Esta fase puede resolverse en una sola sesión con un recuerdo simple o extenderse durante varias sesiones si el trauma es complejo o de origen intrafamiliar.
Fase 5: Instalación
Una vez que el malestar bajó, se usa nuevamente la estimulación bilateral, pero ahora para reforzar la creencia positiva que surgió durante el reprocesamiento.
Se mide con la escala VOC: se busca que el paciente sienta esa creencia como completamente verdadera (puntuación 7), no solo como una idea racional que “sabe” pero no “siente”.
Fase 6: Escáner corporal
El paciente piensa en el recuerdo junto con la creencia positiva y revisa mentalmente su cuerpo, de la cabeza a los pies, en busca de tensión o malestar residual.
Si aparece alguna sensación incómoda, se vuelve a aplicar estimulación bilateral hasta resolverla.
Este paso importa porque buena parte de la carga traumática queda alojada en el cuerpo, no solo en el pensamiento.
Fase 7: Cierre
Se cierra la sesión asegurándose de que el paciente salga en un estado emocional estable, haya quedado o no completamente procesado el recuerdo.
Si el trabajo no se terminó, el terapeuta usa técnicas de estabilización para bajar la activación antes de que el paciente se vaya. También se le explica qué puede sentir entre sesiones (nuevos pensamientos, sueños vívidos) y se le pide que registre cualquier cambio.
Fase 8: Reevaluación
Al inicio de la sesión siguiente, se retoma el recuerdo trabajado para comprobar que:
- El nivel de malestar (SUD) se mantiene en 0
- La creencia positiva (VOC) sigue sintiéndose verdadera
Si ambas condiciones se cumplen, se avanza hacia un nuevo recuerdo. Si no, se retoma el procesamiento donde quedó.
¿Cuánto tarda en hacer efecto la terapia EMDR?
El EMDR trabaja sobre la raíz del problema, no solo sobre el síntoma. Por eso sus efectos suelen sostenerse en el largo plazo.
EMDR en un trauma simple
En un trauma simple y puntual como un susto, un accidente o una pérdida, el tratamiento puede completarse en 4 a 5 sesiones.
Al haber un único evento que reprocesar, el trabajo avanza rápido una vez que se llega a la fase de desensibilización.
EMDR en un trauma complejo
En un trauma complejo con experiencias repetidas o sostenidas en el tiempo como abuso físico, psicológico o sexual, negligencia, violencia continuada desde la infancia, lo más habitual en consulta es que el proceso se pueda extender más de un año.
Esto no significa que la mejora tarde en llegar: el alivio suele aparecer desde el inicio, primero en la fase de evaluación, al poner en palabras algo que la persona cargaba en soledad, y después en la fase de estabilización, con una mejora progresiva en el estado de ánimo y en la percepción de sí misma.

¿Cuántas sesiones se necesitan para completar las fases del EMDR?
No hay un número fijo. Depende de varios factores:
- Tipo de trauma:
Como vimos, un trauma simple implica reprocesar un único evento; uno complejo implica trabajar varios, y además reforzar antes las bases de autorregulación.
- Gravedad de los síntomas:
Si la persona llega a consulta muy desbordada, hace falta invertir más sesiones en la fase de preparación antes de tocar cualquier recuerdo.
Reprocesar sin esa base puede generar un desbordamiento o incluso disociación, y entonces el reprocesamiento no es efectivo.
- Capacidad de procesamiento individual:
No todas las personas procesan a la misma velocidad, y esto es difícil de anticipar antes de empezar.
Ninguna fase se puede saltear para acortar el proceso.
Si se salta la evaluación, el plan de tratamiento corre el riesgo de ser erróneo.
Si se salta la preparación, la persona puede desbordarse durante el reprocesamiento.
Y si se salta el reprocesamiento o la instalación, directamente no hay efecto terapéutico.

¿Qué ocurre entre sesión y sesión de EMDR?
El procesamiento no siempre termina cuando el paciente sale de consulta. Es habitual que el cerebro siga trabajando el material activado durante algunos días.
De hecho es probable que algunas personas sientan:
- Cansancio, inquietud o cambios de ánimo como tristeza o angustia pasajera.
- Alivio o una sensación de liberación apenas termina la sesión.
- O ambas cosas.
También es frecuente que surjan recuerdos nuevos que la persona no tenía conscientes, gracias a la asociación libre que activa el reprocesamiento.
Por eso la fase de cierre es tan importante: el terapeuta anticipa al paciente qué puede llegar a sentir, y le recuerda los recursos de autorregulación que ya tiene disponibles (como el “lugar seguro” trabajado en la fase de preparación) para sostener ese proceso fuera de consulta.
Qué necesitas para aplicar las 8 fases del EMDR
Conocer las 8 fases del protocolo EMDR es el primer paso, pero aplicarlas con seguridad clínica requiere formación específica y práctica supervisada.
Cada fase tiene su propio criterio, sus propias señales de alerta, y saltarse alguna puede comprometer el resultado de todo el proceso.
En Avanza Campus formamos en EMDR y en el Método SuperMind con casos reales y acompañamiento en cada etapa, para que puedas incorporar el EMDR a tu terapia y aplicar el protocolo completo con la seguridad que tus pacientes necesitan.
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