Terapia EMDR en ansiedad: aplicaciones y beneficios
Mujer con ansiedad tocándose el pecho y el vientre para tratar la ansiedad con terapia EMDR

Terapia EMDR para la ansiedad: aplicaciones y beneficios en consulta

La terapia EMDR se ha convertido en una de las técnicas con más respaldo tanto para tratar el trauma como los casos de ansiedad. Y también muestra resultados positivos en cuadros como el pánico o las fobias.

Si eres psicólogo o terapeuta, conocer cómo actúa la terapia EMDR en trastornos de ansiedad te da una herramienta eficaz para ayudar a tus pacientes a recuperar la calma.

¿Cómo funciona la terapia EMDR en la ansiedad?

La terapia EMDR ayuda con la ansiedad porque no se queda en el síntoma, más bien trabaja sobre los recuerdos que siguen alimentando el miedo.

Piensa en ese paciente que dice “sé que no me va a pasar nada, pero no puedo evitarlo”. Lo entiende todo y, aun así, el cuerpo se le dispara.

Desde el modelo EMDR, eso ocurre porque hay experiencias que no terminaron de procesarse y que se reactivan ante cualquier situación parecida.

Lo interesante es que no tienen por qué ser grandes traumas.

Puede ser el primer ataque de pánico, una humillación en público o un mal rato en un avión hace años.

Al reprocesar ese recuerdo se trabaja, a la vez, todo lo que quedó unido a él:

  • La imagen: el momento más perturbador.
  • La creencia: lo que el paciente concluyó sobre sí mismo (“no puedo controlarlo”, “estoy en peligro”).
  • La emoción y el cuerpo: el miedo y dónde lo siente.

Cuando esa carga baja, lo esperable es que los disparadores se activen menos y que tu paciente recupere la sensación de control.

Y no tienes que dejar nada de lo que ya haces.

Puedes seguir trabajando pensamientos y conductas y sumar EMDR justo ahí, cuando el “lo sé, pero no puedo evitarlo” no cede.

Aplicaciones de la terapia EMDR en trastornos de ansiedad

La lógica es la misma en todos los casos: encontrar las experiencias que siguen alimentando la ansiedad y ayudar al paciente a procesarlas.

Lo que cambia es dónde buscarlas y con qué conviene combinar el trabajo.

EMDR en ataques de pánico

Mujer tomándose el pecho y sufriendo un ataque de pánico necesitando terapia EMDR para superarlo

Para muchos pacientes, el primer ataque de pánico fue una experiencia aterradora: creyeron que se morían o que perdían el control.

No es raro que ese recuerdo quede grabado casi como un trauma y que, desde entonces, el miedo principal sea que vuelva a pasar.

Por eso, con EMDR se suele trabajar:

  • El primer ataque, o el que el paciente recuerda como el peor.
  • El más reciente.
  • El miedo anticipado a que se repita.

Un ejemplo típico es quien tuvo un ataque en el metro y desde entonces evita el transporte público. Cuando aquel episodio pierde carga, volverse a subir al vagón empieza a ser posible.

EMDR en fobias

Muchas fobias específicas tienen un punto de partida reconocible: una visita dolorosa al dentista, un vuelo con turbulencias, el mordisco de un perro.

El paciente sabe que su miedo es exagerado, pero el recuerdo sigue mandando.

Aquí el trabajo se centra en:

  • La primera vez que apareció el miedo.
  • La experiencia más perturbadora.
  • La más reciente.

Además, el EMDR se lleva muy bien con la exposición. Con el recuerdo ya procesado, al paciente suele costarle menos dar el paso de acercarse a lo que teme.

Cuando la fobia nace de un único suceso traumático, como un accidente de tráfico, el planteamiento se acerca más al de un trauma simple.

EMDR en ansiedad social

Hombre sufriendo ansiedad social en  un grupo de amigos.

Detrás del miedo a ser juzgado suele haber escenas muy concretas: la burla de los compañeros, una exposición en clase que salió mal, una crítica que dolió más de la cuenta.

De ahí salen creencias que el paciente lleva consigo, como “soy ridículo” o “no estoy a la altura”.

En estos casos se trabajan:

  • Los recuerdos de humillación o rechazo.
  • La creencia negativa sobre sí mismo, que aquí tiene un peso especial.
  • Las situaciones actuales que más teme, como hablar en público.

Lo bonito es ver cómo, tras la terapia EMDR, el paciente empieza a entrar en una sala sin llevar aquella escena a cuestas.

EMDR en ansiedad generalizada

Trabajar la ansiedad generalizada con EMDR es el caso que pide más paciencia, porque la preocupación salta de un tema a otro y no siempre hay un recuerdo a la vista.

Aun así, al explorar la historia pueden aparecer experiencias en las que el paciente aprendió que el mundo es imprevisible o que todo depende de él.

El trabajo se reparte entre:

  • Esas experiencias que instalaron la sensación de inseguridad.
  • Las preocupaciones actuales más intensas.
  • Los escenarios que más teme: los “¿y si…?”.

Aquí merece la pena dedicar más tiempo a la exploración inicial antes de empezar a reprocesar.

Comparativa de aplicación de la terapia EMDR en casos de ansiedad

Para tenerlo a mano:

CasoQué suele haber detrásQué se trabaja con EMDR
Ataques de pánicoUn primer ataque vivido con mucho miedoEl primer o peor ataque, el más reciente y el miedo a que se repita
FobiasUna experiencia concreta con aquello que hoy se temeLa primera vez, la experiencia más perturbadora y la más reciente
Ansiedad socialEscenas de humillación o rechazoEsos recuerdos, la creencia sobre sí mismo y las situaciones temidas
Ansiedad generalizadaExperiencias de inseguridad o falta de controlEsas experiencias, las preocupaciones actuales y los “¿y si…?”

¿Cómo es un tratamiento EMDR para la ansiedad?

Un tratamiento EMDR para la ansiedad empieza, como cualquier buen proceso terapéutico, conociendo la historia del paciente y asegurándose de que tiene recursos para calmarse antes de tocar nada difícil.

Esa preparación forma parte de las ocho fases del EMDR, que ordenan todo el proceso, desde la primera entrevista hasta la revisión de los avances.

A partir de ahí, el método EMDR para la ansiedad sigue un orden muy lógico, en tres tiempos:

  1. El pasado. Se reprocesan las experiencias con las que empezó el miedo o que lo hicieron crecer.
  2. El presente. Se trabajan las situaciones que hoy disparan la ansiedad: el ascensor, la reunión, la sala de espera.
  3. El futuro. El paciente se imagina afrontando con calma aquello que teme, y esa imagen se refuerza hasta que la siente posible.

Este último paso es especialmente valioso, porque en la ansiedad buena parte del malestar está en lo que el paciente anticipa.

¿Y cuánto dura? 

Depende de cada caso. Cuanto más acotado es el miedo, más breve suele ser el proceso.

Y un recordatorio entre colegas: el tiempo dedicado a preparar bien al paciente nunca es tiempo perdido

Beneficios del tratamiento EMDR para la ansiedad

Más allá de la técnica, lo que hace interesante al EMDR en estos casos es lo que aporta a la sesión, tanto al paciente como al terapeuta. 

  • No obliga a contarlo todo:

El paciente no tiene que relatar cada detalle de lo que vivió, algo que alivia mucho a quien siente vergüenza.

  • Trabaja mente y cuerpo a la vez:

Aborda la creencia, la emoción y la sensación física en el mismo proceso.

  • No depende de tareas para casa:

El trabajo principal ocurre en consulta.

  • Abre otra puerta:

Puede ser una alternativa cuando el paciente no se atreve con la exposición o lleva tiempo sin avanzar.

  • Te da estructura:

Saber en qué fase estás y qué viene después aporta seguridad clínica.

Evidencia sobre la eficacia del EMDR para la ansiedad

La evidencia sobre la eficacia del EMDR en trastornos de ansiedad es prometedora y apunta a que es eficaz. 

  • Un metaanálisis de 2020, que reunió 17 ensayos y 647 participantes, encontró una reducción significativa de los síntomas de ansiedad, pánico y fobia.
  • Otro dato alentador viene del trastorno de pánico: en un ensayo con 84 pacientes, el EMDR obtuvo resultados comparables a los de la terapia cognitivo-conductual en la mayoría de las medidas.

Por eso, no conviene presentar EMDR como tratamiento de primera elección para todos los trastornos de ansiedad. La indicación debe basarse en el diagnóstico, la formulación clínica, las preferencias del paciente, la experiencia del profesional y las recomendaciones vigentes para cada trastorno. 

Otras aplicaciones del EMDR: estrés y traumas

Más allá de la ansiedad, la terapia EMDR se utiliza para superar el estrés y los traumas, que a menudo llegan juntos a consulta:

  • Estrés:

Etapas de mucha carga vital, como una separación o un trabajo que desborda.

  • Trauma simple:

El trauma simple es un suceso puntual, como una agresión o una pérdida repentina. Es el terreno donde el EMDR tiene más recorrido y respaldo.

  • Trauma complejo:

Experiencias repetidas y prolongadas, muchas veces desde la infancia.

El trauma complejo pide un ritmo más gradual y, si el reprocesamiento se atasca, hay formas de desbloquearlo con el EMDR sin forzar al paciente.

Aprende a aplicar EMDR en casos de ansiedad

Aplicar bien el EMDR para la ansiedad no depende solo de conocer el protocolo. 

Depende de saber elegir los recuerdos, leer cómo responde el paciente y ajustar el ritmo.

Y eso se aprende viendo casos reales y con alguien al lado que resuelva tus dudas.

Es lo que encontrarás en nuestro Experto en EMDR, Trauma y Apego: los niveles 1 y 2 de EMDR, con casos reales y acompañamiento durante todo el aprendizaje.

Y si quieres ir más allá y trabajar también trauma complejo y disociación, puedes dar el paso al Máster en Terapia de Trauma Complejo, Apego y Disociación.

¿Tienes dudas sobre qué formación encaja contigo o quieres comentarnos un caso?

Escríbenos por WhatsApp o reserva una llamada gratuita con nuestra directora, la psicóloga sanitaria y forense Beatriz Plans.

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